sábado, 9 de enero de 2010

¿Cómo iluminar una vivienda?

Utilizaremos criterios que no nos alejen de la estética ni de un aprovechamiento óptimo de los recursos que nos proporciona la gran cantidad de alternativas luminosas que disponemos en la actualidad.

Vamos a partir de la hipótesis de estar constituida por los siguientes espacios:

• Entrada
• Cocina
• Salón
• Cuarto de estar
• Dormitorio 1
• Dormitorio 2
• Dormitorio 3
• Cuarto de baño 1
• Cuarto de baño 2

Consideraciones generales.

La dirección de la iluminación ideal es la similar a la luz del sol, es decir la cenital.
En el caso de interiores sería la que proviene de techo pero dos circunstancias complican la situación, una que posiblemente no tenemos gran altura y otra que no se dispone de grandes superficies.
Analizando la cuestión se pudo verificar que la luz indirecta, entendiéndose por tal la que proviene de la reflexión de la luz sobre el techo o las paredes puede ser la ideal en una vivienda.
Además el defecto principal que se atribuye a este modo de iluminar, y es la falta de modulación de las sobras, se puede atenuar con la interacción de la luz reflejada sobre objetos próximos.
Por lo tanto aconsejamos, para una vivienda, la utilización prioritaria de esta forma de iluminar siempre que sea posible y se aproxime a los gustos personales de los ocupantes de la misma.

Entrada.

Significa la parte de la vivienda que primero se muestra al visitante y por ello debe producir una impresión agradable.
Sea una visita de compromiso, de la familia, de amigos o simplemente la llegada del cartero, será necesario disponer de un buen nivel de iluminación en esta zona de la casa para que el que llegue pueda ser atendido en función de la misión de la que sea portador, por ejemplo recepcionar un telegrama.
Normalmente el techo será de escayola y a una altura similar a la existente en la cocina, que suele estar situada en su proximidad.
Para este espacio sugerimos una batería de apliques halógenos orientables, cuadrados o redondos, color oro viejo (aquí primará el tipo de decoración) y en cantidad suficiente para conseguir un nivel alto de iluminación y en disposición próxima a las paredes, iluminando los cuadros que suelen colocarse.
Nota: No debe preocuparnos si, por ejemplo, llegamos a instalar 500 ó más vatios ya que el periodo de encendido será normalmente breve.

Otra disposición de los puntos de luz puede ser la instalación de apliques en las paredes, como complemento de lo indicado anteriormente.

Aspectos que deben ser tenidos en cuenta:

Las lámparas halógenas suelen conectarse a muy baja tensión, normalmente 12 voltios y para lograrlos necesitamos el auxilio de un transformador, existiendo en el mercado dos modelos de estos aparatos, electromagnético, que tiene un peso importante y no estabiliza la tensión y otro electrónico, más ligero, que sí estabiliza la tensión y que puede ser a la vez regulador de luz. Este último deberá ser de una marca reconocida y siempre es más caro que el descrito anteriormente.
También existe la posibilidad de colocar las lámparas dicroicas a la tensión de red pero resultan más caras que las otras.

Cocina.

Para este espacio hay que analizar las tareas que se van a realizar. Cocinar, además de ser un arte es una necesidad y requiere bastante atención siendo por ello preciso disponer de una buena luz y bien direccionada. Habitualmente las tareas culinarias se llevan a cabo en la encimera que acompaña el perímetro de la estancia y gracias a los muebles empotrados podemos permitirnos esconder una serie de fuentes de luz lineales, dispuestas con difusor protector y además con interruptor. Existen también modelos que incorporan una base de enchufe. Con este tipo de instalación tenemos resuelta la iluminación puntual o localizada quedando por resolver la iluminación general. Para lograrla podemos recurrir a la iluminación fluorescente por varios motivos. Primero porque tiene una elevada eficiencia energética y podemos dejarla, toda o parte, encendida mucho tiempo sin excesivo gasto. Y porque existen dos formas de hacerlo, según la superficie del techo, empotrando una luminaria o varias de 600x600 mm o colocando encastrables de 230 mm de diámetro. En cualquiera de los dos supuestos hemos de utilizar luminarias medianamente protegidas contra los vapores grasos.

Salón.

Siguiendo el criterio señalado al principio sobre la luz indirecta se nos ofrecen las siguientes alternativas:
- El salón es grande y además se desea colgar una lámpara de cristal de roca tipo araña que ha permanecido en nuestra familia generación tras generación.
En este caso podemos situar la lámpara encima de la mesa comedor y luego iluminar los espacios que resten con lámparas de mesa, o de pie.
- El salón es grande y no sabemos como iluminarlo.
Podemos recurrir a la iluminación general con aros halógenos y luego resaltar ambientes. Para lectura, conversación, etc.
- El salón es pequeño.
Solución intermedia entre los dos supuestos.

Pasillo.

Como continuación de la entrada se colocará los mismos aros empotrados que en aquella.

Dormitorios.

Dos opciones:

Podemos empotrar en el techo aros halógenos de otro modelo distinto del elegido para la entrada y el pasillo y complementar el conjunto con lámparas en la/las mesitas de noche y si se desea alguna lámpara de pie.

O colocar, si es posible, apliques en las paredes que junto con las lámparas de las mesitas y alguna de pie completarán el conjunto.

En ambos casos el encendido de cada grupo será independiente.

Cuarto de estar.

Podemos crear varios ambientes:

El primero basado en apliques de techo halógenos.

El segundo formado por lámpara de pie o si es posible aplique en la pared, para ver la televisión, teniendo muy presente que no deberá percibirse en la pantalla ningún reflejo.

Finalmente, en la zona de lectura se situarán luces para este cometido. Para ello podemos recurrir a luces indirectas con brazo para la lectura.

Cuartos de baño.

Hay que destacar dos aspectos:

Iluminación general basada en aros de halógenos en el techo o de lámparas reflectoras tipo R-39 o R-50

Iluminación del espejo o zona adyacente en base a la propia iluminación del mismo o bien al auxilio de halógenas en su vertical o linestras (lámparas incandescentes lineales) en los laterales.

Regulación de los puntos de luz.

Con la excepción de las fuentes fluorescentes, que tienen cierta complicación y que además no suele ser necesario, todas las demás pueden ser reguladas con dispositivos externos y fácilmente integrables a posteriori si es que se decide por ellos.